Figuración expresiva · Óleo sobre lienzo · 65 × 65 cm

Una idea desde el taller:

“Una mirada puede sostener un cuadro, pero también puede abrirlo por dentro.”

Nota editorial: Voz recreada inspirada en José Espurz. No es una cita literal.

PIEDRA VIVA 6

SOBRE ESTA OBRA

En Piedra viva — 6, José Espurz concentra toda la composición en un rostro que mira directamente al espectador. Los ojos, nítidos y luminosos, actúan como punto de anclaje dentro de una superficie mucho más libre. El rostro no está modelado mediante un color naturalista uniforme, sino construido con azules, violetas, rojos apagados, tierras, blancos y reflejos dorados.

La mitad izquierda aparece más oscura y compacta; la derecha recibe una luz fría que descompone la piel en capas y pequeñas zonas de materia. La frente parece incompleta o erosionada, como si la figura estuviera emergiendo de una piedra todavía sin terminar de abrirse. Esa tensión entre anatomía precisa y superficie transformada sitúa la obra en el territorio intermedio entre figuración y abstracción que Espurz exploró durante buena parte de su trayectoria.

El reverso es sobrio y no registra una cronología extensa. Se leen el nombre de José Espurz, las medidas 65 × 65 cm, la técnica óleo sobre lienzo y el título Piedra viva — 6. También aparece, de forma muy tenue, la referencia Desde mi nube. No consta en las imágenes aportadas una fecha de realización, exposición, intervención posterior ni título anterior.

                                                               EL REVERSO DE LA OBRA:

El reverso conserva la identificación manuscrita del artista, las medidas, la técnica y el título de la obra. No aparece una fecha legible en la imagen aportada.

                                          DATOS DE LA PIEZA:

Título documentado: Piedra viva — 6
Autor: José Espurz
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 65 × 65 cm

EN PALABRAS DE JOSÉ ESPURZ

Texto narrativo recreado inspirado en la voz documentada de José Espurz y en la lectura visual de la obra. No es una cita literal.

Siempre he pensado que una mirada bien pintada puede sostener un cuadro entero. Aquí empecé por los ojos y después dejé que el color hiciera el resto. El azul se metió en la piel, el violeta endureció una zona del rostro y la luz fue abriendo la otra, como si debajo de la pintura hubiera algo que todavía estaba intentando salir.

No quería hacer una cara limpia ni terminar cada parte de la anatomía. Me interesaba que siguiera siendo una persona y, al mismo tiempo, que pareciera hecha de materia, de tiempo, de capas que se han ido depositando. Una piedra puede parecer inmóvil, pero por dentro guarda presión, temperatura y memoria. Con la pintura ocurre algo parecido.

La llamé Piedra viva porque ese rostro no debía parecer acabado ni muerto. Tenía que mirar, resistir y seguir cambiando según la luz y según quien se pusiera delante. Al final, los ojos quedaron más definidos que todo lo demás, como si el cuadro hubiese decidido conservar solo lo necesario para seguir respirando.

DISPONIBILIDAD Y ADQUISICIÓN:

Obra figurativa de formato medio disponible para colección particular, interiorismo cuidado, espacio representativo o proyecto cultural. Su composición frontal y su mirada directa le proporcionan una presencia intensa pese a sus dimensiones contenidas.

La pieza resulta especialmente adecuada para mostrar la continuidad entre dibujo, anatomía, color y disolución matérica dentro de la obra de José Espurz. El rostro permanece reconocible, pero la superficie pictórica impide una lectura meramente descriptiva y abre una experiencia más lenta y emocional.

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